Hemeroteca :: 17/06/2010
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CIUDAD REAL - Reportaje

Reportaje

4.000 de las 6.000 hectáreas de cultivo de pistacho que hay en España están en Castilla-La Mancha. (Foto: Augusto Guzmán)

“El pistacho sólo puede ser rentable en la región si se produce de forma ecológica”

Por Celia Naharro Salas
Última actualización 16/06/2010@15:56:49 GMT+1

4.000 de las 6.000 hectáreas de cultivo de pistacho que hay en España están en Castilla-La Mancha. De ellas, 1.500 se encuentran en la provincia de Ciudad Real. Una tierra de secano, en la que el calor y la sequía han traído de cabeza a los agricultores, acoge ahora con los brazos abiertos un cultivo que se adapta de manera óptima a los suelos manchegos y con un prometedor futuro por delante.
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El pistacho es un producto altamente valorado, por ser el fruto seco que posee menos grasas y calorías, porque no tiene colesterol y es rico en fibra, proteínas, hierro y vitamina A. Además, el pistachero, de la familia de las anacárdiáceas, es uno de los árboles de frutos secos con flor más antiguos que existen. De desarrollo lento pero de gran longevidad –pueden vivir hasta 300 años-, el pistacho se cultiva desde la antigüedad, pues era conocido por egipcios, griegos y romanos.

Según explica a globalCastilla-La Mancha José Francisco Couceiro, investigador y responsable del Centro Agrario El Chaparrillo en Ciudad Real, dependiente de la consejería de Agricultura y Desarrollo Rural, hay muy pocas zonas en el mundo donde se puede cultivar pistacho a medio y largo plazo y Castilla-La Mancha es una de ellas. En la región, y especialmente en la zona de La Mancha, se dan las mejores circunstancias para la producción ecológica del pistacho: veranos largos y calurosos, falta de agua, una humedad relativa muy baja, suelos frescos - arenosos, franco-arenosos y calizos- e incluso una planta autóctona, la Pistacia terebinthus o cornicabra.

Couceiro comenzó en 1986 a investigar en el Centro Agrario El Chaparrillo con una beca titulada Búsqueda de cultivos alternativos. El objetivo era dar una respuesta al secano, encontrar un cultivo que no necesitase agua ni mucha mano de obra. “Al cabo de dos o tres años, vimos que el cultivo del pistacho siempre quedaba en primer lugar en nuestras valoraciones y todavía no habíamos descubierto que uno de los principales pies a nivel mundial estaba en la región”, dice este experto en el cultivo del pistacho. Diez años después, en 1996, comenzaron las plantaciones de pistacho a gran escala en Castilla-La Mancha.

La falta de agua hace que la producción del pistacho sea menor, sin embargo aumenta la calidad y se puede mantener más en el tiempo. Éste es, para José Francisco Couceiro, el aspecto fundamental del cultivo del pistacho en la región, ya que las producciones a nivel mundial están muy deterioradas en su calidad. “La calidad del pistacho iraní y californiano está a la baja, precisamente porque calidad y cantidad son incompatibles. Ahora mismo, el pistacho de más calidad del mundo es el que sale de Castilla-La Mancha”, añade. Y el secreto es el cultivo ecológico. “El pistacho sólo puede ser rentable en Castilla-La Mancha si se produce de forma ecológica, porque si se apuesta por la cantidad tropezaríamos con el poderío de Irán y EEUU”, continúa Couceiro.

Una hectárea americana puede llegar a producir más de 4.000 kilos, frente a los 1.000 kilos que podría producir en esta tierra. Pero en un mercado como el de la Unión Europea, que demanda principalmente calidad, esos 1.000 kilos podrían llegar a venderse por lo mismo que los 4.000 procedentes de EEUU. Por eso, el responsable del Centro Agrario El Chaparrillo está convencido de que “tenemos en nuestras manos un fruto seco que puede ser una auténtica revolución, siempre y cuando los agricultores lo sepan hacer bien y sigan las instrucciones que estamos proporcionando desde antes de poner la plantación”.

La asociación de Productores Manchegos de Pistacho Ecológico (PROMAPE) cuenta con 65 socios en la región, que gestionan 400 hectáreas de cultivo. 30 de los socios y 150 de las hectáreas pertenecen a la provincia de Ciudad Real. El secretario de PROMAPE, Félix Arias, quien proporcionó los datos a este semanario, indicó además que en la pasada campaña, de los 6.000 kilos de producción de los socios de PROMAPE en Castilla-La Mancha, 5.000 procedían de Ciudad Real, que es donde se encuentra el grueso de la producción. Se trata de un cultivo en evidente auge, pero su implantación es aún lenta.

Couceiro considera que dos dificultades explican esta lentitud: la de conseguir planta injertada barata –pues cada pie injertado cuesta entre 15 y 20 euros- y la de convencer a los agricultores de la región de pasar de un cultivo anual a otro que tarda siete años en producir. La solución es que el agricultor cambie el desembolso económico por la paciencia. “El agricultor, en primer lugar, ha de reservar el pie, el patrón y tenerlo durante un año bien regado para que alcance el diámetro suficiente para ser injertado. En ese momento, se injertará con yemas que proporciona gratuitamente El Chaparrillo. El agricultor tendrá que hacer tres o cuatro injertadas durante el verano, una cada 20 días. Y a partir de ese momento, empieza la poda de formación, muy importante, ya que hay que hacerla de tal forma que el árbol quede bien aireado para el futuro”, detalla el investigador.

Félix Arias que, como miembro de PROMAPE, cultiva pistacho de la variedad kerman -que son más gruesos y florecen a mitad de abril, evitando el riesgo de las heladas de marzo-, explica que a los cuatro años del injerto se puede ver ya algo de fruto, aunque en poca cantidad. “A partir de ese momento aumentará la producción y a los diez años del injerto, podremos tener una producción por árbol de entre siete u ocho kilos, aunque la calidad del terreno también tendrá mucho que ver en la producción”, continúa este agricultor de pistacho ecológico.

Este año la cosecha manchega rondará los 300.000 kilos, pero como cada vez hay más plantaciones produciendo y crecerá la superficie regional de cultivo, Couceiro estima que dentro de ocho años se superarán los tres millones de kilos. El futuro del cultivo del pistacho en Castilla-La Mancha y en Ciudad Real es realmente prometedor., ya que por primera vez, se producirán pistachos de calidad a nivel mundial que se mantendrán en el tiempo.

Cultivo ecológico: limitar el agua y sin fitosanitarios
En 2003 un grupo de entusiastas cultivadores de pistachos de La Mancha fundó la asociación PROMAPE (Productores Manchegos de Pistachos Ecológicos). La idea común fue aunar esfuerzos para conseguir unos óptimos resultados en las plantaciones de este fruto seco tomando como base la agricultura ecológica.

Según explica a este semanario Félix Arias, secretario de PROMAPE, el cultivo ecológico del pistacho conlleva limitar el agua y no introducir fitosanitarios. “Nosotros no podemos hacer frente a las superproducciones de EEUU y de Irán. Por eso, tenemos que competir con la calidad, produciendo de forma ecológica”, puntualiza.

En PROMAPE saben muy bien que el cultivo del pistacho es una inversión a largo plazo pero que se trata de un cultivo alternativo que puede ser toda una revolución en La Mancha. Y que, aunque cuenta con varios hándicaps, es un cultivo que tiene muchas ventajas y un futuro prometedor.

Félix Arias explica que una de esas desventajas es que el agricultor de Castilla-La Mancha es, por un lado, muy conservador y, por otro, con una media de edad muy avanzada. “Hay mucha gente dentro del agro a punto de jubilarse, si entendemos que el cultivo del pistacho es lento, pensarán que no les merece la pena apostar por él”, dice el secretario de PROMAPE, quien, ante esto, propone la diversificación de cultivos como una solución.

Por el contrario, Arias reitera las magníficas condiciones de La Mancha para el cultivo del pistachero, como disponer de una planta autóctona, la Pistacia terebinthus o cornicabra; tener una climatología ideal por las horas de frío, las de horas de calor y un mínimo porcentaje de humedad o contar con la comercialización garantizada debido a la demanda y a la gran calidad del fruto.

Cursos sobre el cultivo del pistacho
Promovido por la asociación PROMAPE (Productores Manchegos de Pistachos Ecológicos) se está desarrollando en Castilla-La Mancha el proyecto El cultivo del pistacho ecológico: una alternativa a la agricultura tradicional, Un ejemplo de Sostenibilidad Agraria y Desarrollo Rural: Castilla-La Mancha.

Es un proyecto que está cofinanciado por el Fondo Social Europeo y la Fundación Biodiversidad, fundación pública del Gobierno de España, que trabaja para la generación de empleo de calidad en el sector agrario dentro del Programa empleaverde.

El programa forma y da asesoramiento gratuito a nuevos empresarios dentro del sector agrario y orienta a aquellos que están en proceso de reconversión o reestructuración en la búsqueda de alternativas económica y ambientalmente viables con el objetivo de constituir una agricultura sólida y atractiva dentro de Castilla-La Mancha.

Los cursos son eminentemente prácticos, para aprender a reconocer en campo, árboles machos o hembras y distinguir las principales variedades y portainjertos del cultivo del pistachero.

Más información en www.ecopistacho.com

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