CIUDAD REAL - Sociedad y Cultura
Por S. Maestro
Última actualización 06/05/2008@13:17:20 GMT+1
Se confiesa, sobre todo, “actor de teatro”. Y eso, que su trayectoria artística comprende los más variados campos de la interpretación escénica. Televisión, cine, teatro, producción, dirección... todo ha pasado por sus manos. Joaquín Kremel está inmerso en una exitosa gira que está llevando por numerosos lugares de España la obra El beso de Judas, que él mismo protagoniza interpretando al escritor Oscar Wilde en un capítulo de su vida en que fue linchado socialmente como consecuencia de su homosexualidad.
Una obra que será representada el viernes 9 de mayo en el Teatro Quijano de la capital.
¿Qué ha supuesto para usted encarnar a un personaje histórico como Oscar Wilde?
Siempre que uno tiene la oportunidad de interpretar un personaje espléndido, como es el caso, para un actor no deja de ser la posibilidad de hacer un buen trabajo. David Hare, escritor de El beso de Judas, es un autor grande, uno de los más grandes del panorama actual en el teatro contemporáneo, y ha sabido mostrarnos esta dramática historia. Todo ello, con la grandiosa ayuda de Miguel Narros en la dirección, un magnífico reparto, y con el acompañamiento de la música original de Luis Miguel Cobo y una maravillosa escenografía. Todos hemos puesto lo necesario para que la obra tenga todo lo que se le puede pedir a una buena pieza de teatro.
La obra refleja la presión a la que fue sometida Wilde por la sociedad victoriana ¿Se muestra un Wilde resignado o luchador?
Nos muestra un Oscar Wilde que en ningún momento hinca la rodilla. De hecho, por tener la importancia que tubo, se le dio la oportunidad de evadir los dos años de trabajos forzados por su homosexualidad marchando a Francia, y lo rechazó. Planta cara a toda aquella sociedad hipócrita, falsa, victoriana, y es genio y figura incluso en los momentos más delicados de su vida; problemas con la justicia, la salud y el amor.
¿Es una obra crítica con la hipocresía de la sociedad del momento?
Sí, pero habla de Oscar Wilde, no sólo respecto a sus tendencias sexuales, sino a que fue más popular que la propia reina de Inglaterra. Era la persona más importante de su época, un hombre que tocó el cielo con las manos y pasó a ser escupido por la calle y descender a los infiernos. ¿Hemos logrado avanzar, siglos después, respecto a la aceptación social de la homosexualidad?
La sociedad ha evolucionado muchísimo afortunadamente. En este país tenemos las leyes más avanzadas al respecto. Cualquier persona puede tener el deseo sexual que guste. Pero el tejido social no está avanzando de igual manera, todavía suscita morbo y comentarios. Aún no lo hemos superado con demasiado éxito.
Ha desplegado su trayectoria en las más variadas disciplinas. ¿Que le aporta el teatro como actor?
Yo soy actor de teatro, que es lo que quise ser de joven. Lo demás ha sido un añadido. El teatro está por encima de todo, llevando a cabo mi labor, no solo desde las tablas, sino también desde la dirección y desde la
producción.