CIUDAD REAL - Sociedad y Cultura
Entrevista a Marwan
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| El cantautor hispano-palestino Marwan lleva diez años sobre los escenarios. (Foto: Global CLM) |
Por Celia Naharro Salas
Última actualización 05/11/2009@09:32:47 GMT+1
Sin entrar en el mundo de las discográficas, siendo “libre”, Marwan se ha convertido en uno de los más importantes representantes del panorama actual de la canción de autor. Unas letras cargadas de poesía, melodías que se instalan de inmediato en la memoria y un directo alegre y siempre divertido han hecho que en Ciudad Real Marwan tenga ya muchos seguidores, tanto que en su último concierto en Pachamama no se cabía. Por eso esta vez hay dos citas con él, hoy jueves y mañana viernes.
Tú último disco, Trapecista, va a salir a la venta en las tiendas de nuestro país e incluso también en Argentina. ¿Qué supone esto para ti?
Es un paso más en mi carrera. Paradójicamente tengo una carrera muy asentada como músico, doy cien conciertos al año y todavía no tenía el disco publicado en las tiendas. En cierto modo, esto me viene bien porque, aunque por mi cuenta estoy vendiendo bastantes discos en los conciertos, hay mucha gente que ahora podrá conseguir el disco más fácilmente porque estará en las tiendas.
La mayoría de los cantautores sacáis discos, muchos auto producidos, estáis en la escena, tocáis casi todas las semanas y, mejor o peor, vivís de la música. Y esto sin el apoyo de las grandes discográficas. ¿Esto nos demuestra que otras maneras de hacer en la música son posibles?
Claro que sí. Este además creo que es el futuro en cierto modo, lo que va a hacer la mayoría de la gente en unos años, funcionar de forma independiente. El modelo de las discográficas está cayendo, la gente cada vez lo rechaza más. Además, el problema con las discográficas es que el artista tiene muy poco poder sobre sus obras porque se firman contratos abusivos y lo que quieren los artistas es controlar su obra y hacer con ella lo que quieran. Ser un artista independiente te permite hacer esto.
Digamos que te permite ser libre ¿no?
Totalmente, puedes ser libre, hacer lo que quieras sin depender de nadie. Lo que pasa es que los músicos hacemos canciones y las discográficas hacen números. Además las discográficas se meten donde no se deben meter, y para un artista su carrera es muy importante, porque no sólo es su pasión sino también su trabajo, por eso debe tener el control sobre ella.
Este año hace 10 que te subiste por primera vez a un escenario. ¿Pensaste entonces que las cosas te iban a ir tan bien? ¿Qué recuerdos tienes de esos comienzos?
Nunca pensé que me fuera a ir así, porque me va bastante bien, porque sin haber tenido ningún tipo de promoción puedo estar viviendo de esto. Mi primera actuación fue en mi facultad, en un concierto benéfico. Los siguientes dos años no di ningún concierto sólo, empecé a hacerlo hace unos siete años y muy bien. No me puedo quejar.
En estos últimos años has recorrido varios países, cantando. En algunos de ellos, como Argentina, tienes un público fiel. Saltar las fronteras y tener éxito debe dar enorme satisfacción, ¿no?
Muchísima. La verdad es que cuando vamos a Argentina no ganamos dinero, es un poco lo comido por lo servido, pero lo hacemos por esa satisfacción. Es muy fuerte ver que lo que a ti te mueve, mueve también a personas que están en otro lugar del mundo. Tener buena acogida allí y que se sepan y entiendan tus canciones allí es algo brutal.
Además de canciones escribes poemas. ¿Un día serán canción?
La verdad es que me gusta mucho escribir, poemas o relatos, pero no los hago pensando en que vayan a ser canción. De momento no he transformado ninguno en canción. Lo que sí espero es, en un tiempo, hacer una selección buena y poder publicar un librito.
¿En qué medida te influye la poesía y cuáles son tus poetas de cabecera?
La poesía me influye muchísimo, creo que la canción de autor está muy influenciada por el lenguaje poético. Los cantautores, en cierto modo, son poetas que cantan y utilizan un lenguaje poético. Hay muchísimos poetas que me gustan, pero ahora mismo estoy leyendo mucho a Luis García Montero, del que me gusta también mucho su prosa. Luis Alberto de Cuenca me alucina y algunos poetas jóvenes como Javier Canales o Cuenca Sandoval, que no son muy conocidos, pero que me parecen poetas brutales. Y, por supuesto, los clásicos.
Una de las consecuencias del individualismo imperante en la sociedad de hoy es un exceso de celo al hablar de sentimientos, de emociones, como si diera vergüenza. ¿Es la canción para ti un vehículo de expresión de esos sentimientos?
En general, tengo menos problemas al hacerlo en mis canciones que en la vida real. Es algo que yo necesito hacer y lo hago. Es cierto que a la gente le cuesta mucho abrirse. En general, el mundo es un poco hostil a la ternura y a los sentimientos. Para mi es fácil expresarme a través de la canción, que se vuelve un nuevo género literario y un modo de expresión único. Mis canciones y poemas son el sitio donde echo todo lo que quiero echar.
El amor y el desamor son una constante en los temas de los cantautores. Distintas historias, vivencias. ¿Eso es porque el cantautor liga mucho?
No, que va. En general los cantautores, liguemos o no liguemos, hacemos las canciones a las mismas personas, que son las que realmente te marcan. Si ligas mucho, las personas pasan por tu vida rápidamente y esas son personas que no suelen dejar huella. Al menos en mi caso y en el de muchos amigos, siempre tenemos a la que cantar, una persona a la que realmente has querido.
Eres de los que habla bastante entre una y otra canción, cuentas muchas cosas. ¿Crees que esto es un plus?
Yo desde luego lo paso muy bien haciéndolo porque soy muy hablador. Me encanta que me hagan reír y hacer reír a la gente. Contar cosas cercanas, mis teorías, mis paranoias… a la gente le gusta. Y es también un plus para mí porque así la gente se mete más en las canciones y en los conciertos.
Tu padre es palestino. Emigró a España y se casó con una española, tu madre. ¿Te duele Palestina? ¿Tienes esperanza en que haya justicia con el pueblo palestino?
Me duele muchísimo y es algo que me inquieta constantemente y que trato de transmitir a la gente para que no se olvide. A veces tengo esperanza, pienso que la comunidad internacional pondrá freno a lo que hace Israel con los palestinos porque no paran de violarse los derechos humanos y se hace la vista gorda. Hay un doble rasero con respecto a otros países en los que se interviene rápidamente. Otras veces estoy desesperanzado.
¿Crees que se puede hacer algo, desde el arte en general, para cambiar el mundo?
Creo que puedes cambiar conciencias, influir de alguna manera en las personas. Pero cambiar el mundo, tan complejo como es, es muy difícil. Aunque se puede mejorar, eso si.