ALBACETE - Capital
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| El catedrático de Anatomía y Embriología Humana, Ricardo Insausti. (Foto: Lola Ortiz) |
Última actualización 04/11/2009@16:06:34 GMT+1
Distintas culturas recordarán el 1 de noviembre a los difuntos. Sin embargo, muy lejos de la serie televisiva A dos metros bajo tierra -que a través del humor negro pretende desmitificar el tema-, las sociedades modernas han convertido en un auténtico tabú la muerte, que se intenta enmascarar y mostrar lo más aséptica posible. Aunque también los hay que dejando de lado el rechazo que produce todo lo relacionado con la muerte, deciden llevar a cabo su último acto solidario donando su cuerpo para fines docentes y de investigación.
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Pero son los menos. De hecho, este año sólo han entrado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha tres cadáveres y dos cerebros, explica el catedrático de Anatomía y Embriología Humana, Ricardo Insausti. Esta escasez se suple gracias a un convenio con la Universidad Miguel Hernández de Alicante. Curiosamente allí no tienen problemas y pueden prestar cadáveres porque hay muchos extranjeros que pasan los últimos años de su vida en la costa levantina y deciden donar su cuerpo, dado que se trata de una práctica más arraigada en sus países, al tiempo que se ahorran la costosa repatriación.
Estos donantes son fundamentales para que los estudiantes, los futuros médicos, puedan conocer de primera mano el cuerpo humano. Los cadáveres se utilizan principalmente en la asignatura de Anatomía. Ricardo Insausti señala que los alumnos no suelen tener problemas al enfrentarse a los finados, como mucho algún pequeño desvanecimiento pero debido más al intenso olor a formol que a los cadáveres. Aunque en una ocasión, en la Facultad de Navarra, una alumna le pidió que le cambiara de equipo de trabajo porque el cadáver era de una vecina suya. “Se les inculca un gran respeto hacia los cuerpos porque es un gran acto de altruismo”, añade.
Pero, ¿qué trámite hay que seguir para ser donante? El interesado puede ponerse en contacto con la Facultad de Medicina -también para donar el cerebro para el estudio de enfermedades neurodegenerativas- aunque también se puede optar por el documento de voluntades anticipadas.
Por desgracia, no se puede ser donante de órganos y de cuerpo simultáneamente debido a la técnica que se emplea para conservar los cadáveres. Y es que se introducen vía vascular -principalmente por la arteria carótida- unos líquidos que coagulan las proteínas e impiden que el cuerpo se corrompa. Esto no sería posible si, por ejemplo, se extrae un pulmón, lo que dejaría unos orificios que imposibilitarían el embalsamamiento.
No obstante, en caso de que la persona hubiera manifestado la intención de donar sus órganos y el cuerpo y sea posible aprovechar algún órgano, prevalecerá esta opción. “No entramos en conflicto. Siempre se prioriza la vida”, recalca. Pero puntualiza que aunque parezca que al donar el cadáver el beneficio no es tan directo como en la donación de órganos, a la larga repercute en la salud de todos porque ayuda a la formación de los médicos.
Pasados los dos años de ‘vida’ útil de los cadáveres, los cuerpos son incinerados o enterrados -en unos nichos del Ayuntamiento- o bien son entregados a sus familiares para que decidan qué hacer con los restos. La Facultad ha suscrito un convenio con una funeraria de Albacete, que se encarga de todo sin que supongan un coste para la familia.
Crecen las incineraciones
Aunque la concienciación de los albaceteños a la hora de donar el cuerpo va lenta, sí que hay un cambio de costumbres frente a la muerte: la incineración gana terreno frente al enterramiento. La concejala de Cementerios, Aurora Zárate, recuerda que se ha pasado de las 18 cremaciones del primer año en que se empezaron a hacer en la necrópolis albaceteña -hace unos 13- a las 350 anuales que se registran en la actualidad.
Para los que deseen visitar a sus seres queridos fallecidos, el Ayuntamiento ha puesto un servicio especial de autobuses al cementerio con motivo de la festividad de Todos los Santos. Hoy jueves y mañana viernes, habrá un servicio cada 30 minutos, desde las 8,30 a las 19 horas. En este mismo horario, el sábado y el domingo habrá un bus cada 10 minutos. Todos tendrán su inicio y final en la parada de autobuses del número 6 de la calle San Agustín.