Editoriales
TOLEDO
Última actualización 04/11/2009@16:06:29 GMT+1
La provincia de Toledo está a la cabeza del ranking de puntos negros en las carreteras castellanomanchegas, con cuatro en total. Una situación que
atisba la esperanza de solventarse al no registrarse en 2008 ningún accidente mortal en dichas zonas.
Las carreteras españolas, en general, han sido tradicionalmente un dificultoso nudo de comunicación, circunstancia a la que, en el caso toledano, hay que sumar la mayor densidad de tráfico de toda la región. Esta situación, afortunadamente, ha venido cambiando en los últimos años gracias a las importantes inversiones de las distintas administraciones en mejora de las infraestructuras existentes y en la construcciones de nuevas vías.
Clara muestra de ello es el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT), por el cual el Gobierno de España invertirá más de 1.200 millones de euros en la eliminación de los puntos negros de la red nacional: en la actualidad existen 776, de los que el PEIT ha eliminado 498.
Entre las diferentes soluciones que se están adoptando se encuentra la implantación de radares fijos, una solución que se ha mostrado eficaz en cuanto a la reducción de víctimas. En la provincia, algunos radares están ya colocados en estos puntos críticos.
Pero al margen del estado de las carreteras, no debemos olvidar que quien juega el papel principal es el propio conductor, quien debe ser consciente de
que se encuentra a los mandos de un vehículo -fresco está aún en la memoria de todos el terrible suceso de la rotonda del Beatriz, donde fallecieron cuatro
personas-. Otra parte esencial es la Administración, quien debe seguir mejorando las infraestructuras e incidir en la concienciación –uso de sistemas de
seguridad, campañas contra el consumo de alcohol…- como factor determinante para acabar con la lacra que suponen las más de 2.000 vidas -2.181 en 2008 y 2.742 en 2007- que anualmente se quedan en las carreteras.