Editoriales
Última actualización 04/11/2009@16:06:29 GMT+1
Los impuestos y tasas municipales no experimentarán subida alguna el año que viene. La actual situación de crisis económica ha hecho que el Ayuntamiento de Albacete, al igual que otros consistorios de la región, haya tomado esta decisión para aliviar, en la medida de lo posible, la presión a la que se ven sometidas las familias medias. La medida, de lo más popular en tiempos de dificultad, no deja de tener contrapartidas, ya que supone que las arcas municipales dejen de ingresar unos fondos vitales para mantener servicios sociales básicos como las escuelas infantiles o los comedores escolares.
Para paliar esta merma, el Consistorio ha creado una novedosa fórmula de recaudación: el euro solidario, o lo que es lo mismo, el recargo de un euro mensual en la tasa del agua, en los abonos del IMD y en la anulación de la denuncia de la zona azul -que pasa de tres a cuatro euros-. A priori, y a falta de comprobar que la idea de sus frutos, la denominada “solidaridad fiscal” permitirá que las familias albaceteñas con dificultades económicas se beneficien de descuentos en el recibo del agua y de basuras, bonificaciones para los usuarios del IMD menores de 14 años y una rebaja importante en los servicios de transporte público.
Queda ahora una importante tarea que será mirada con lupa por más de uno: la calificación de las familias acreedoras beneficiarias de las rebajas fiscales. Para ello se tendrá en cuenta la renta y otros requisitos que deben ser públicos para evitar suspicacias.
La idea, innovadora a la par que arriesgada, merece, al menos, el beneficio de la duda, ya que supone un paso hacia adelante para aportar soluciones a una crisis global desde el ámbito más local posible: el de los ayuntamientos.