Hemeroteca :: 27/11/2008
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CIUDAD REAL - Capital

REPORTAJE

Por Celia Naharro Salas
Última actualización 26/11/2008@22:43:15 GMT+1
La Finca Fuentillejos fue la primera explotación ganadera ecológica de la región. (Foto: Rufino Pardo Valverde)
Mucha gente cree que la agricultura y la ganadería ecológica es cosa de “modernos”, que se trata de una nueva moda que ha llegado a Europa y que poco a poco gana adeptos en nuestro país. Pero si consideramos que la agricultura que hoy conocemos como convencional tiene unos 50 años de vida, nos daremos cuenta de que durante 12.000 años los hombres y las mujeres han llevado a cabo una producción ecológica tanto en el campo como con su ganado. Y es que hablar de producción ecológica es hablar de producción tradicional y natural.
Castilla-La Mancha era, a finales de 2007, la cuarta comunidad del país en número de operadores de agricultura ecológica (que incluye el número de productores, elaboradores, importadores y comercializadores). Además, el número de productores está sufriendo un considerable aumento según los datos facilitados por la delegación de Agricultura de Ciudad Real. Así, si en 2007 el número de solicitudes para acogerse a la agricultura ecológica en la región fue de 903, en lo que llevamos de año el número de solicitudes ha sido de 2.007. Si hablamos del número de hectáreas que se reflejan en estas solicitudes, en 2007 hubo 38.337 en la región y en lo que llevamos de 2008 son ya 110.182.

Ciudad Real es la tercera provincia de Castilla-La Mancha en número de expedientes de agricultura ecológica y en un año el aumento en las solicitudes ha sido espectacular. Mientras que en 2007 en la provincia de Ciudad Real se tramitaron 157 expedientes, en 2008 se han tramitado 375. Y si las hectáreas dedicadas a ello fueron el pasado año 9.234, en 2008 han sido, hasta este momento, 19.206. En la provincia, los cultivos ecológicos más numerosos son los herbáceos (cereales como el trigo o la avena, por ejemplo; legumbres como las lentejas o los garbanzos y forrajeras como la alfalfa y la cebada), el viñedo de vivificación y el olivar. Todos ellos han sufrido un importante aumento en este año pero es, sobre todo, el cultivo de viñedo el que más ha crecido. Según explicó a globalCastilla-La Mancha el delegado provincial de Agricultura y Desarrollo Rural, Francisco Chico, en lo que llevamos de año, se han destinado 3.300.000 euros a ayudas para la agricultura ecológica en la provincia.

En lo que a ganadería ecológica se refiere, en 2008 ha habido 21 solicitudes, que son incorporaciones que afectan a una cabaña de unas 16.000 cabezas de ovino y 760 de bovino. Y en total, se han destinado en ayudas 512.542 euros en la provincia.

Francisco Chico asegura que son bastantes los requisitos que se necesitan para producir de forma ecológica, ya que los titulares de las explotaciones tienen que cumplir con un curso de formación, tienen que estar en una asociación de certificación y en una entidad de asesoramiento, así como pasar por los correspondientes controles. La Junta puso en marcha el pasado año el Plan Estratégico de Agricultura y Ganadería Ecológica para poner en valor este tipo de producción. Además, tal y como indica el delegado, en la región hay muchas explotaciones que prácticamente utilizan un sistema de producción ecológica - sin usar productos de síntesis, solamente con lo que hay en la naturaleza– pero hasta ahora no había una manera de poder garantizar al consumidor que esto estaba siendo así. “Se trata de recuperar todo ese sistema de producción natural que ahora como concepto es nuevo pero que es lo que se ha venido haciendo tradicionalmente durante siglos”, dice Chico.

Finca Fuentillejos
La primera explotación ganadera ecológica de Castilla-La Mancha fue la Finca Fuentillejos, situada en Poblete (Ciudad Real). Los hermanos García Rastrollo, Concha y Mateo, producen queso manchego ecológico desde el año 2003 en su finca familiar, de 300 hectáreas, en la que siempre han tenido ovejas manchegas. Actualmente tienen 1.500 cabezas de ovino. Concha, recién llegada de la Feria Biocultura de Madrid, una de las más importantes del sector, nos abre las puertas de la finca y nos enseña cómo producen la leche de forma totalmente ecológica. En primer lugar hay que decir que toda la alimentación de las ovejas de la Finca Fuentillejos procede de la agricultura ecológica, bien con lo que ellos cultivan allí o bien con lo que compran a otros agricultores. Además, el reglamento de producción ecológica fija en 13 las ovejas que se pueden tener, como máximo, por hectárea y eso, por supuesto, también se cumple, pues el bienestar del animal es imprescindible.

La oveja manchega es muy poco productiva y poco a poco está desapareciendo. Concha indica que esto es porque comen igual que ovejas “introducidas” pero éstas dan cinco litros de leche al día, mientras que las manchegas dan un litro. “Eso si, la calidad de la leche y por tanto del queso es muy buena. Aquí ordeñamos a las ovejas dos veces al día, con separación de unas 9 o 10 horas cada ordeño. En cada uno se saca más o menos medio litro de leche. Y las ovejas las tenemos en grupos –diferenciados con collares de colores según el grupo-, por ejemplo, el de las que no están ni preñadas ni paridas y acaban de salir del ordeño; el de las preñadas o el de las que acaban de parir, que están con sus corderitos mínimo 45 días, tal y como establecen los cánones de la producción ecológica”, cuenta esta ganadera.

La leche ecológica de Fuentillejos viaja a Mora (Toledo) para convertirse en un queso de máxima calidad. Para el próximo año, los hermanos García quieren instalar ya en la propia finca la quesería para así “cerrar el círculo”. Ahora, según explica Concha, están empezando “a vender en condiciones”, pero han perdido mucho dinero durante dos años. “Esto es muy sacrificado y requiere también mucha formación. Además, nosotros siempre pensamos en que nuestro producto fuese del consumidor al productor y tender al comercio local, pero es muy difícil la comercialización y en España aún estamos lejos en la demanda de productos ecológicos. Por eso casi todo lo vendemos fuera, sobre todo en Alemania”, explica Concha. La razón de que estos productos sean más caros es que la distribución y la comercialización son también más costosas.

Finca La Nava
José Carmona lleva más de cuatro años produciendo oficialmente (pues pasó tres años de reconversión) todos sus cultivos de forma ecológica. Tiene cereales, patatas, cebollas, pimientos…pero su producción depende del año, ya que una de las bases de la agricultura ecológica es ir rotando cultivos para no agotar la tierra y para combatir malas hierbas. “Decidí apostar por la producción ecológica por hacer algo distinto y con más futuro en el campo y por criterios de agricultura sostenible. Vi en ello una oportunidad de hacer lo que me gusta, que es estar en el campo y vivir de esto”, indica José. Este joven agricultor explica que la agricultura ecológica es volver a la agricultura tradicional con la tecnología de hoy día, es decir, que dentro de la producción del cultivo no haya nada que no sea natural. “No puedes usar abono sintetizado a base de petróleo tampoco pesticidas, herbicidas ni insecticidas. Los insectos, por ejemplo, los ahuyentamos con plantas aromáticas y para abonar la tierra usamos compost y estiércol”, añade.

Las diferencias con la agricultura convencional son fundamentales desde el punto de vista de la calidad del producto. “El cultivo aquí va menos estresado, va más a su aire y aunque dé menos producción a cambio tiene más calidad y en el sabor se nota mucho. Hay gente que es sensible a pesticidas y demás en el sabor y los productos ecológicos les resultan, además, más digestivos”, explica José Carmona.

Pero lo más importante, recuerda este agricultor ciudadrealeño, es que el coste ambiental del modelo de agricultura de los últimos 50 años no se ha tenido en cuenta: “Poco a poco se van viendo los efectos, de erosión de terreno, de tierras agotadas, de la contaminación de los acuíferos con nitratos… Estamos dejando un grave problema a las generaciones futuras”.

“Lo urgente desde el punto de vista humano no deja lugar a lo importante”
Pocas veces nos paramos a pensar en las consecuencias que los modelos productivos actuales pueden tener en nuestra salud y, sobre todo, en el medio ambiente. Concha García asegura que hemos ido para atrás. “Ahora se mete a las ovejas hacinadas, se las medica indiscriminadamente y se las mutila. Nosotros reivindicamos hacer las cosas como se han hecho siempre, para conservar la biodiversidad, para mantener una tierra y a una familia en el terreno”, dice.

Para esta joven ganadera, ha sido la ambición humana lo que ha hecho que se llegara a este punto. Este criterio lo comparte también José Carmona. Para él, llevamos rompiendo el equilibrio desde la revolución industrial y “tenemos que resolverlo o nos resolverá él a nosotros”. Carmona hace hincapié en la importancia de dejar un planeta sostenible y no degradarlo progresivamente, pero añade que, por desgracia, “lo urgente desde el punto de vista humano, no deja muchas veces espacio para lo importante”.
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Varios trabajadores recogen pimientos rojos de producción ecológica en la finca La Nava. (Foto: Rufino Pardo Valverde)
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