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Convulso traspaso de poderes
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Convulso traspaso de poderes
Redacción
Jueves, 09/06/11
|11:12
El cambio de Gobierno en Castilla-La Mancha está resultando convulso, sin que de nada hayan servido las buenas intenciones mostradas por ambas partes tras conocer los resultados del 22-M. Como a lo largo de todo la legislatura, la escalada de desencuentros y mutuas acusaciones entre socialistas y populares ha desembocado en la ruptura de los contactos en un nuevo tema de transcendencia para la región. Ni siquiera la voz de los ciudadanos a través de las urnas ha servido para apaciguar los ánimos.
Las duras acusaciones de los dirigentes del PP asegurando que la región se encuentra en “bancarrota”, alertando de la dificultad que existirá en los próximos meses para hacer frente al pago de las nóminas de los funcionarios y dejando entrever la posibilidad de que se estén sacando documentos comprometedores de las sedes de la Administración regional, han encontrado como respuesta la suspensión por parte del equipo de Gobierno saliente de las reuniones para preparar el traspaso de poderes.
El espectáculo que está ofreciendo Castilla-La Mancha en esta cuestión –ha sido portada de periódicos nacionales y noticiarios de radio y televisión durante estos días– va mucho más allá de la gresca política. Primero, porque la sensación de falta de transparencia en la gestión pública que está calando en la ciudadanía no beneficia a nadie. Pero además, los mercados han centrado desde hace tiempo sus miradas en las cuentas autonómicas y esta situación no contribuye en nada a su estabilidad y a la percepción de nuestra maltrecha economía. No menos importante es la necesidad de realizar un cambio político ágil y transparente, habida cuenta de que muchos servicios básicos y un gran número de proveedores dependen de la gestión que realicen los dirigentes regionales.
Por todo ello, sin dar ni quitar razones, los políticos, tanto los entrantes como los salientes, deben contribuir, sin zancadillas, a que la administración de los intereses públicos retome la normalidad a la mayor brevedad posible.
El espectáculo que está ofreciendo Castilla-La Mancha en esta cuestión –ha sido portada de periódicos nacionales y noticiarios de radio y televisión durante estos días– va mucho más allá de la gresca política. Primero, porque la sensación de falta de transparencia en la gestión pública que está calando en la ciudadanía no beneficia a nadie. Pero además, los mercados han centrado desde hace tiempo sus miradas en las cuentas autonómicas y esta situación no contribuye en nada a su estabilidad y a la percepción de nuestra maltrecha economía. No menos importante es la necesidad de realizar un cambio político ágil y transparente, habida cuenta de que muchos servicios básicos y un gran número de proveedores dependen de la gestión que realicen los dirigentes regionales.
Por todo ello, sin dar ni quitar razones, los políticos, tanto los entrantes como los salientes, deben contribuir, sin zancadillas, a que la administración de los intereses públicos retome la normalidad a la mayor brevedad posible.
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